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Ferrero desbarata los pronósticos deportivos

Aunque de un ex número uno como Ferrero siempre se puede esperar cualquier cosa, sobre todo si está jugando bien como ha venido demostrando en algunos torneos, lo cierto es que las molestias físicas no le han permitido recuperar el nivel de antaño, y en un Grand Slam como el US Open nadie daba demasiado por él, y más ante un jugador mucho más joven, potente y por encima del ranking hoy día como es Gael Monfils.

monfils ferrero en la fotografia

Pero los pronosticos deportivos que daban como ganador a Monfils, y más teniendo en cuenta el duro partido anterior que había tenido Ferrero se han visto desbaratados, porque el tenista valenciano ha dado una lección de buen tenis y de resistencia física que le ha llevado a ganar en cinco sets a uno de los cabezas de serie del torneo y todo un top ten. La sorpresa es mayor sobre el papel si tenemos en cuenta que Ferrero no está hoy día ni entre los cien primeros del mundo por poco.

De cara a las próximas apuestas queda ver en qué estado físico se encuentra Ferrero, porque desde luego en el aspecto técnico y mental está a un nivel sobresaliente que hace recordar en ocasiones a esa temporada en la que se plantó en la final de este mismo Grand Slam.

Monfils y Ferrero protagonizaron un encuentro duro, emocionante, con puntos muy largos. Al final el partido duró tres horas y media, y podía haberse acortado si Ferrero hubiera aprovechado algunas oportunidades que tuvo en los primeros sets. En los dos últimos, sin embargo, Ferrero supo dominar y mantener a raya a un tenista francés que se estaba agotando por momentos ante la experiencia del ex número uno del mundo.

En el último set Ferrero tuvo el partido antes incluso, pero desaprovechó tres bolas de ruptura y tuvo que seguir un poco más, hasta el seis cuatro con el que puso el punto y final. El siguiente rival para Juan Carlos Ferrero será otro español, Granollers, que viene de vencer en un gran partido a Kukushkin. Otro duelo difícil para el valenciano, que de ganar se colaría en octavos como el que no quiere la cosa.